fr-Proyecto Educación y Formación Profesional

" La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz " Confucio

La educación es fundamental para reforzar la proyección de un país en toda su dimensión, especialmente cuando ha pasado por una involución obligada que ha sesgado las oportunidades y ha hecho retroceder sus aspiraciones formativas desde el primer al último nivel de aprendizaje, debido principalmente a la ruina sufrida estructural de la ciencia por el revés catastrófico que produjo la naturaleza en el año 2010 en Haití, que ya adolecía de un escaso interés por acompasarse en tal sentido al presente más inmediato y a su futuro, lo que hizo que un problema de raíz como era y es la calidad de la enseñanza, se viera inmerso en un crecimiento negativo en el tan importante rol del saber y aprender para mejorar el comportamiento y la disciplina de un aprendizaje de concepción más fácil, para entender el razonamiento de las cosas y su aplicación en todas las áreas conexas dirigidas a obtener el respeto, la propuesta y el diálogo de igual a igual cuando la inteligencia se forma con el máximo conocimiento y la razón.

No vamos a ocultar la realidad de un país en el que la base de su crecimiento cultural se ha detenido en el ocaso del tiempo por los imponderables por todos conocidos, lo que ha hecho que sólo el 50 % de los niños estén escolarizados en Haití, y el 80 % de los adultos sigan en el laberinto del analfabetismo, coincidiendo la Liga Haitiana Internacional ( LIHAITI ) en el contundente informe de los responsables de varias organizaciones que han colaborado para paliar el síndrome de la ignorancia, en definir sin paliativos que la ignorancia está presa de la voluntad cuando la obligación de aprender desaparece y los ciclos previstos para adecuarla se van cerrado en un círculo que inexorablemente se amplía y no desaparece.

La Liga Haitiana Internacional ( LIHAITI ) es consciente de que la educación es un derecho inexcusable que contribuirá a mejorar las condiciones de vida en plazos prefijados en un programa de actuaciones concluyentes y exitosas si hay escuelas y centros de formación profesional adecuados y dotados de una sapiencia que difiera tecnología punta, hoy apenas inexistentes, en la que la formación de los maestros sea también una necesidad palpable a mejorar considerablemente, poniéndoles en el curso de una carrera para afrontar el reto que se espera de ellos, en la que deben volcarse en el saber transmitir y difundir que la competitividad y las oportunidades requieren de un franco conocimiento, dirigido a una infancia y juventud que va más allá de la pubertad y a una mayoría de edad que todavía no sabe leer y escribir, ni incluso garabatear una firma con su nombre. Y todo ello tiene una explicación que se deriva a que las vías de progreso y convencimiento de eliminar esas negativas barreras, quedan interrumpidas al estar adheridas a satisfacer las necesidades más perentorias de una gran parte de haitianos, de los que muchos se auto-excluyen, especialmente por barajar que el aprendizaje no está en la línea de la alimentación y la sanidad que requieren en el día a día.

En Haití ya no basta con saber lo imprescindible para orientarse, pues la reforma educativa primaria es el principio del legado de la cultura a un nivel alto o aceptable, que para muchos será accesible a pesar de pagar un alto precio por la misma en escuelas y liceos preferentes, mientras que otros, los más desfavorecidos por los que aboga la Liga Haitiana Internacional ( LIHAITI ) deberán optar por inscribirse dentro de la obligación social para evitar su rechazo posterior en muchos puestos de inserción laboral. El sujeto convertido en predicado no puede dejar de lado su educación por una impropia decisión, que no debe ser compartida y mucho menos por los familiares más directos que no entenderán todavía el significado del verbo "Yo soy, Tú eres, Él es".

En Haití el 90 % de las escuelas eran y siguen siendo privadas. Hay más de 250.000 niños que no están escolarizados, y un informe del Banco Mundial acariciaba la idea de sufragar el costo de una inversión general para la construcción de centros de enseñanza y añadir una nueva figura a la educación configurada en la Formación Profesional. Todo ese proyecto ha quedado relegado y es nuestra intención volver a solicitar la predisposición de hacerlo viable por el cauce oficioso anteriormente citado o por ayudas individuales, asociaciones, fundaciones, etc., que impidan que un país en vías de desarrollo se haya quedado en la cuneta de una carretera en la que hay que reparar los baches y los obstáculos, que nos han llevado a desconsiderar esta peligrosa necesidad que oprime el intelecto del haitiano ávido por salir de una situación desesperada, que no debe plasmarse en el encerado o en los cuadernos de los imposibles por falta de tiza o tinta invisible.

Haití no puede ser esgrimiendo en su historial ser el país de los maestros que no saben enseñar, convirtiendo la afirmación en un pozo sin fondo en el que hay que rescatar el resto de la quinta parte (5.000 evaluados con notable ) y 55.000 docentes de primaria con una cualificación simplemente aprobada que no basta para impartir adecuadamente las clases. Y la cifra se reduce al 13% entre los 27.000 profesores de secundaria, lo que hace que el examen realizado repercuta en la formación de los estudiantes.

"Una cosa es saber y otra enseñar. " Cicerón

"¡Estudia!. No para saber una cosa más, sino para saberla mejor ¡" Séneca

Y la Liga Haitiana Internacional (LIHAITI) desea matricularse en el curso que le enseñe a solicitar las cooperaciones necesarias para instaurar el saber aprender sin miedo alguno a entender.